Batalla de Maipú
«La mañana ha avanzado notablemente. El ejército de los Andes y de Chile observan. El Gral. San Martín imparte las órdenes respectivas. Una leve brisa se extiende por el campo. Atraviesa las lomas y sacude las hojas de los pocos árboles que comienzan a morir con el otoño… El combate se aproxima, la libertad de Chile y de América están en juego… Los señores jefes del ejército deben estar persuadidos que esta batalla va a decidir la suerte de toda América» (Tellez, Raúl. Historia de Maipú. Editorial Antártica, Chile, 1980. P. 30-31).
El desastre de Cancharrayada había dejado a los dos ejércitos casi equiparados, 4.600 realistas contra 5.000 patriotas. Al sur de Santiago en los llanos de Maipo, situados al poniente de los Cerrillos, se llevó a cabo la batalla. En este paraje acampó el ejército patriota al mando de José de San Martín.
Por su parte, el ejército realista, al mando de Mariano Osorio, lo hizo en una loma de escasa altura. Ambos ejércitos estaban separados apenas por unos kilómetros y en medio de ellos una hondonada que debía atravesar el que decidiera atacar.
El 5 de Abril a las 10 de la mañana el ejército patriota avanzó el kilómetro y medio que lo separaba del enemigo, obligándolo a presentar batalla. El fuego se abrió a las 11:30 con la artillería de Blanco Encalada; pero sus efectos fueron casi nulos. San Martín ordenó el ataque de la infantería con cargas a la bayoneta.
Por un instante la batalla pereció indecisa; pero los realistas de Ordóñez opusieron una resistencia tan vigorosa al ala izquierda de los patriotas que ésta comenzó a vacilar y al fin tuvo que retroceder en gran desorden. En aquel momento los realistas pudieron creerse vencedores, pero la artillería de Blanco y de Borgoño logró dar apoyo. La caballería de Ramón Freire y Santiago Bueras, cargó sobre la caballería realista. El valiente “huaso Bueras”, como le llamaban sus cercanos, cayó con el pecho atravesado por una bala.
Al fin, los realistas comenzaron a ceder, desencadenándose la retirada realista. La batalla estaba decidida a las 14:30 horas. Mariano Osorio, creyéndolo todo perdido, se retiró del campo buscando su salvación personal. José Ordóñez se hizo cargo del mando replegándose a las casas de la hacienda de Lo Espejo, donde mantuvo una heroica pero inútil resistencia. Acosado por todos los lados, antes del anochecer se rindió.
Cuando las tropas realistas se replegaban llegó el Director Supremo, Bernardo O`Higgins, al campo de batalla –debilitado por la herida que había recibido en Canyarrayada- al frente de mil milicianos tomaba parte en el último ataque contra los realistas.
La Independencia de Chile quedó definitivamente afianzada desde aquel día. La batalla de Maipú tuvo además una gran influencia en la Independencia de América, pues sirvió de ejemplo a los patriotas de las otras colonias hispanoamericanas.
El virrey del Perú tuvo que reconocer la derrota que concretaba la independencia de Chile y reafirmaba la de las Provincias Unidas del Sur (Actual Argentina).